Problemas de la aerotermia

Problemas de la aerotermia y fallos comunes

La aerotermia es una tecnología muy eficiente de climatización y producción de agua caliente sanitaria, pero como cualquier sistema, no está exenta de problemas. Esto es algo acentuado por la entrada de instaladores que desaparecen al primer problema o a la instalación de material chino de calidad, cuando menos, discutible.

Los fallos más comunes en la aerotermia incluyen el alto coste inicial de instalación (más que fallo, un problema), la necesidad de espacio tanto en el interior como en el exterior de la vivienda, y el ruido generado por las unidades exteriores si no se instala correctamente. También puede ver afectada su eficiencia en climas extremos, o la mala instalación sobre todo, que hace que un problema aislado ponga en duda su buen funcionamiento en general.

Lo peor que puede afectar a un sistema de aerotermia es que se encienda, y se ponga a tope durante 6 u 8 horas y apagarlo. La aerotermia está hecha para estar las 24 horas, funcionando poco a poco sin acelerones o paradas.

Los problemas más comunes que se encuentran con un sistema de aerotermia son los siguientes.

  1. Coste inicial elevado
  2. Pérdida de eficiencia en climas muy fríos
  3. Espacio requerido para la instalación
  4. Ruido de la unidad exterior
  5. Complejidad técnica de instalación
  6. Compatibilidad con sistemas de calefacción existentes
  7. Dependencia de la tarifa eléctrica
  8. Vida útil, refrigerantes y obsolescencia tecnológica
  9. Calidad del agua, incrustaciones y legionela
  10. Domótica y termostatos convencionales: cuando querer mejorar empeora

Los 6 problemas principales de la aerotermia

1. Coste inicial elevado

La aerotermia es una tecnología que utiliza bombas de calor para extraer energía térmica del aire exterior y usarla para calentar el agua sanitaria en tu hogar, y aunque gasta poco, el precio inicial de instalación es bastante más alto que otros sistemas de calefacción tradicionales, principalmente debido al precio intrínseco de los equipos, y su instalación algo más técnica de lo normal.

La aerotermia se compara con otros sistemas en la siguiente tabla.

Sistema Coste inicial en euros Mantenimiento Eficiencia Ahorro largo plazo
Aerotermia 10.000 - 15.000 Bajo Alta SCOP >4 70%-80%
Caldera de gas 3.000 - 5.000 Medio Media 30%-50%
Termo eléctrico 500 - 1.000 Bajo Baja 10%-20%
Sistema solar 6.000 - 10.000 Bajo Baja 60%-70%

A pesar de que el coste inicial de la aerotermia es alto, su rentabilidad a largo plazo es la ganadora, ya que pueden pueden reducir las facturas de energía hasta en un 70% en comparación con los sistemas tradicionales, y eso, a lo largo de 15 o 20 años, compensan de largo su instalación

2. Pérdida de eficiencia en climas muy fríos

La pérdida de eficiencia en climas muy fríos es un problema común en los sistemas de aerotermia. Esto se debe principalmente a la disminución del SCOP a bajas temperaturas.

En este caso, la máquina y su compresor trabajan peor cuando la temperatura exterior, de donde se extrae la energía, y la interior, están muy separadas en grados. El salto térmico a compensar es clave.

Acelerar en un coche de 0 a 100 kilómetros por hora cuesta más que de 60 a 100, lo mismo sucede con la aerotermia.

3. Espacio requerido para la instalación

El gran problema cuando estamos pensando en una aerotermia es el espacio que necesita para operar, bastante más que un equivalente con gas natural por ejemplo, donde la caldera es pequeña y no necesita acumular agua, ya que es de generación instantánea.

Mientras que hay que reservar un espacio para la consola exterior, libre de obstáculos y con un flujo de aire asegurado, en algunos casos hace falta un rincón dentro de la casa por si usa unidad interior, el depósito de inercia, el de agua caliente (ACS), además de otros alimentos de valvulería y bombeo. Si optamos por una unidad aire-agua como la Vaillant Plus o una AERO ALM de iDM solamente se usa una unidad exterior, y a la vivienda entra agua, caliente o fría exclusivamente.

Si únicamente necesitamos agua caliente, la diferencia no es tanta, se trataría de desmontar la vieja caldera y en poco más espacio colocar un aerotermo, que no deja de ser un equivalente a un termo eléctrico de toda la vida, que ocupa más o menos lo mismo, pero que genera el calor con un mini sistema de aerotermia, algunos no necesitan ni de una entrada salida de aire, con unos 20 metros cúbicos ya tiene todo el espacio necesario de donde robar energía.

4. Ruido de la unidad exterior

La unidad exterior de una aerotermia tiene un complejo de tuberías, válvulas y un delicado compresor, y por ello es susceptible de hacer ruido. Las buenas marcas, además de usar una chapas más gruesas, llevan aislamiento acústico, Vaillant por ejemplo, además de los anteriores tiene un sistema doble de silent blocks entre el compresor y la carcasa exterior.

Las aerotermias baratas llevan una delgada chapa que ya vibra por sí sola y no se recomiendan donde el ruido sea motivo de problemas. En el caso de iDM, al tener el ventilador y la consola de buen tamaño, el ventilador tiene unas rpm tan bajas que ni se nota su funcionamiento.

El propio ventilador de la unidad tiene unas aletas especiales que evitan generar ruido, y si son dos, un sistema evita que giren a las mismas vueltas o que se acoplen de manera armónica. Su rodamiento principal está preparado para miles de horas de funcionamiento sin chirridos, siempre y cuando esté vertical y perfectamente aplomado en todos sus ejes.

En una mala instalación, en un único año de funcionamiento se puede estropear el ventilador.

5. Complejidad técnica de instalación

Visto desde el punto de vista de una instalación de caldera de gas, donde pones una máquina de 30 kilovatios, que caliente a 60 grados, la ejecución de un sistema de aerotermia es bastante más complejo.

De momento ya cuesta más instalarla, pero antes incluso de ponerla se hace imprescindible un estudio de pérdidas de la vivienda, que es un cálculo del aislamiento, los ventanales, donde dan las paredes exteriores, su exposición al viento etc, todo lo que puede robar calor del interior de nuestra casa.

La misión de la aerotermia es compensar esas pérdidas metiendo energía en nuestra vivienda.

Llegados a la ejecución, desde luego es más compleja. Tenemos un circuito de gas que se comprime y expande para robar calor (aunque nos parezca que haga frío) al aire exterior y meterlo en nuestras habitaciones. Su mantenimiento es menos bruto pero mucho más sofisticado, con atención a los pequeños detalles que bajan el rendimiento. Mover un dial para bajar un par de grados o disminuir el flujo del agua por los radiadores significa un mundo en gasto eléctrico.

6. Compatibilidad con sistemas de calefacción existentes

Cualquier sistema actual y en funcionamiento es compatible con una aerotermia, hemos llegado a un avance tecnológico donde el rechazo puede ser puramente económico, el temido precio de la luz. La hibridación, que es unir aerotermia y gas puede ser la solución para los casos más complejos, pero sin quitar del horizonte de que el gas, sus instalaciones, van a desaparecer en un futuro cercano por imposición de Europa.

Poco importa que tengamos que impulsar agua por unos radiadores de alta temperatura, rellenar un depósito de ACS, la aerotermia puede cumplir. Si lo hace en Noruega, lo hace en España con soltura... eso si, necesitamos un técnico especialista que comprenda un circuito hidráulico, y que conozca la técnica moderna y haya cambiado el chip de las calderas "de toda la vida".

7. Dependencia de la tarifa eléctrica

La aerotermia es un sistema eléctrico, y aunque su eficiencia es muy superior a cualquier resistencia convencional, su rentabilidad real está íntimamente ligada al precio que pagamos por cada kilovatio hora. Este es quizás el problema más invisible en el momento de la instalación, y el que más sorpresas desagradables puede dar a medio plazo.

Un SCOP de 4 significa que por cada kilovatio eléctrico consumido obtenemos 4 de calor, lo que es extraordinario, pero si el precio de la luz se dispara, ese ahorro se erosiona. La comparación con el gas deja de ser tan favorable cuando la tarifa eléctrica dobla o triplica su precio, algo que hemos visto en los últimos años en España.

La solución más inteligente pasa por combinar la aerotermia con placas fotovoltaicas, programando las tareas de mayor consumo, como calentar el depósito de ACS o cargar el depósito de inercia, en las horas centrales del día cuando la producción solar es máxima. Un sistema bien gestionado en este sentido puede hacer que el coste operativo sea prácticamente marginal. Si no se dispone de fotovoltaica, contratar una tarifa con discriminación horaria y programar el equipo para que trabaje en las franjas más baratas es el mínimo que debería hacerse. Dejar la aerotermia funcionando sin ninguna gestión tarifaria es desperdiciar parte de su potencial de ahorro.

8. Vida útil, refrigerantes y obsolescencia tecnológica

Un aspecto que rara vez se menciona en el momento de la venta es que los componentes críticos de una aerotermia tienen una vida útil estimada, y que la normativa europea sobre gases fluorados está redibujando el futuro del mantenimiento de estos equipos.

Los refrigerantes más usados actualmente, como el R32 o el R410A, están en el punto de mira de la regulación F-Gas de la Unión Europea, que tiene como objetivo eliminar progresivamente los gases con alto potencial de calentamiento global. Esto significa que en un futuro no muy lejano, recargar un equipo con estos gases puede ser más caro, más difícil, o inviable si se retiran del mercado. Las marcas serias ya están migrando hacia refrigerantes de nueva generación como el R290 (propano), que causa poco daño al medio ambiente, aunque necesita instaladores con formación específica por ser un gas inflamable.

Conocer qué refrigerante usa el equipo que vamos a instalar y cuál es su situación regulatoria no es un detalle menor, es una decisión que afecta a la viabilidad económica del sistema a largo plazo.

9. Calidad del agua, incrustaciones y legionela

El agua que circula por un sistema de aerotermia no es un elemento pasivo. Su composición química, su dureza y su temperatura de trabajo afectan a la eficiencia del sistema y a la vida útil de sus componentes, y es un problema que en zonas con agua dura, como buena parte del interior de España, aparece antes de lo que se espera.

El calcio y el magnesio disueltos en el agua forman incrustaciones en las paredes de los intercambiadores de calor, en el interior del depósito de ACS y en las tuberías. Una capa de cal de apenas un milímetro de grosor puede reducir la transferencia de calor de manera notable, obligando al compresor a trabajar más para conseguir el mismo resultado. Con el tiempo, si no se actúa, esas incrustaciones pueden inutilizar un intercambiador o dañar el ánodo de sacrificio del depósito, convirtiendo en chatarra un acumulador que podría haber durado décadas.

El tratamiento del agua del circuito hidráulico con la mezcla de agua desmineralizada y glicol, junto con inhibidores de corrosión, es una acción preventiva básica que muchas instalaciones baratas omiten. En el circuito de ACS, un descalcificador o un tratamiento de filtrado adaptado a la dureza del agua local puede marcar una diferencia enorme en la longevidad del sistema.

La legionela merece mención aparte. La bacteria Legionella pneumophila prolifera en depósitos de agua caliente que están entre 25 y 45 grados centígrados, que es precisamente el rango de trabajo habitual de un sistema de ACS con aerotermia optimizado para eficiencia. Por este motivo, los equipos modernos incorporan ciclos periódicos de pasteurización, llevando el agua del depósito por encima de 60 grados durante el tiempo necesario para eliminar cualquier riesgo biológico. Es importante que el instalador configure correctamente estos ciclos y que el usuario no los desactive en un intento mal entendido de ahorrar energía.

10. Domótica y termostatos convencionales: cuando querer mejorar empeora

Este es probablemente el error más extendido entre usuarios con cierto perfil tecnológico, y uno de los más difíciles de diagnosticar después: intervenir en el control de la aerotermia con sistemas externos pensando que se va a optimizar su funcionamiento, cuando en realidad se está saboteando su lógica de operación.

Una aerotermia moderna no funciona como una caldera. No entiende de encendidos y apagados abruptos, ni de termostatos de ambiente que cortan la alimentación cuando se alcanza una temperatura. Su sistema de control nativo trabaja con una lógica llamada compensación climática o curva de calefacción, que ajusta de manera continua la temperatura del agua en función de la temperatura exterior. Es un sistema que aprende, que anticipa, y que conserva el confort con el mínimo consumo posible precisamente porque nunca se para del todo.

Cuando un usuario instala un termostato inteligente de los que se controlan desde el móvil, o conecta la aerotermia a un sistema de domótica genérico que la enciende a las siete de la mañana y la apaga a las diez de la noche, está rompiendo esa lógica. El equipo arranca desde frío, trabaja a máxima potencia para recuperar la temperatura, consume el triple de lo que consumiría si hubiese estado trotando toda la noche, y el SCOP real al final del mes es una fracción del que aparece en la ficha técnica.

La aerotermia tiene que estar las 24 horas del día en funcionamiento, regulándose sola según las condiciones exteriores. Si se quiere integrar con domótica, hay que hacerlo a través de los protocolos que el propio fabricante contempla, como Modbus, CAN bus o las pasarelas de integración propias de cada marca, que monitorizan y ajustan los parámetros sin interferir en la curva de calefacción. Cualquier otro enfoque, por sofisticado que parezca, probablemente esté causando más daño que beneficio.

¿Qué tipos de fallos tiene la aerotermia?

Lo más común de encontrar es a clientes que no saben siquiera cómo encender o desbloquear la pantalla de datos o ver la temperatura a la que está fijada la máquina, o algo peor, clientes que no paran de toquetear los controles o que añaden sistemas de domótica para "mejorar" el sistema cuando solo consiguen lo contrario.

Ya metidos en algo más técnico serían problemas de sensor de flujo o caudal, normalmente por estar los filtros algo sucios o tener los medidores algo que impida su correcto movimiento.

En la parte de diseño, si los tramos de tubería no tienen un diámetro suficiente, tienen muchos ángulos, o multitud de válvulas, puede ser problemático si no se elige la máquina con la potencia adecuada a estas cargas, o al menos la bomba.

Problemas técnicos

Con las bombas que mueven el agua por los circuitos hay una problemática, y es que el campo magnético que crea con su funcionamiento, puede ir produciendo un engrosamiento en el interior de la tubería cercana, hasta cegarla por completo con residuos metálicos. Se puede evitar con el uso de un filtro también magnético y/o un pasivado de las tuberías con un químico que evite su formación. No sería la primera vez que una bomba está mal dispuesta y que pelea contra el flujo general, o una válvula no opera correctamente, dando errores inesperados.

De los fallos que pueda presentar la máquina de aerotermia, los que implican al compresor son los más importantes, y el instalador es quien tiene que lidiar con ellos lo antes posible. Si no se trata de un desgaste normal, lo más probable es que tenga un problema eléctrico, como toda bomba que mueve un fluido, sus piezas físicas, que giren o no, no suelen fallar.

En caso de un sistema aire-aire, son mayoritariamente eléctricos o más bien electrónicos, una placa interna puede fallar con el tiempo, y si se trata de falta de gas, suele indicarse por la congelación de ciertas partes de sus tuberías. Pero antes de un rellenado hay que encontrar esa fuga.

Puede un cliente pensar que su sistema no funciona, porque sus radiadores están fríos al tacto, pero sin embargo, tiene el salón a 22ºC porque están haciendo su trabajo a la perfección, con gasto mínimo y un SCOP alto. Los usuarios finales tienen que comprender que no funciona 6 horas al día, trabaja las 24 horas a otro ritmo, de una manera tan cómoda y transparente que les puede parecer que algo falla.

Problemas de mantenimiento

Con un buen mantenimiento preventivo y limpieza se evitan la mayoría de fallos o errores que nos pueda lanzar el sistema de gestión de nuestra aerotermia. En esta etapa se solucionan pequeñas cosas que no suponen más que una molestia pero que pueden acabar mal. Oxidación en ciertas partes, manchas que preceden a una fuga, juntas de sellado que parecen estar bien pero que no cierran correctamente y que puedan producir cortocircuitos, o un molesto ruido que si no se revisa puede acabar en un rodamiento para la chatarra.

Lo más básico de este mantenimiento sería la limpieza y supervisión de todos los filtros (magnéticos o no) y las baterías disipadoras de la unidad exterior. Con una cámara térmica se puede ver de un vistazo si todos los radiadores alcanzan la temperatura idónea, se pueden equilibrar si no lo están ya, o se pueden vaciar, limpiar de depósitos y añadir una mezcla diluida de agua y glicol de ser necesario.

Problemas de rendimiento

El error más común del que el usuario se puede dar cuenta que afecta al rendimiento sería el aumento de ciclos de arranque/paro por hora, y significa que por alguna razón el compresor se para mucho antes de lo esperado, algo que puede acortar su esperanza de vida.

Un error claro es el aumento notable en la factura de la luz, algo pasa en ese sistema para que la resistencia de apoyo haga horas extra, y si el manual no nos aclara de manera rápida qué tipo de fallo da, lo mejor es que lo revise un instalador certificado.

Uno de los fallos que se dan en invierno es que el proceso de desescarche se repita muchas veces o que dure mucho tiempo, digamos más de 10 minutos, y es potencialmente grave, ya que el sistema carece de volumen necesario para mandar calor a la parrilla exterior y dejarla libre de hielo. El mismo problema del deshielo puede ser un sencillo detector en la unidad exterior que no lee bien.

Algo tan simple como poner cosas alrededor de la consola exterior, o encima de la misma puede reducir el flujo de aire a su alrededor, y no hay que olvidar de que la energía la sacamos del aire circundante.

Hay un amplio debate entre si poner un depósito de inercia o no en un sistema, pero no hay un consenso claro. Si bien añade volumen, se sacrifica un mayor SCOP para tener un sistema que dará menos problemas, que mantiene a las bombas circulando sin grandes resistencias, y el compresor puede estar a ralentí más tiempo.

La aerotermia no enfría, ¿qué puede ser?

En el caso de que tu sistema de aerotermia no enfríe lo suficiente puede ocurrir algo de lo siguiente.

  1. Termostato mal configurado o averiado: Si el termostato no está ajustado correctamente, el sistema no podrá enfriar eficazmente, y no debe ser nunca puesto en el interior, en la aerotermia, por su modo de funcionamiento siempre se ajusta según la temperatura exterior.
  2. Filtros de aire obstruidos: Los filtros sucios pueden reducir el flujo de aire, afectando el rendimiento del sistema. Normalmente su limpieza no necesita un técnico, el propio cliente puede proceder a su limpieza.
  3. Conductos de aire mal sellados o aislados: Los conductos que no están bien sellados pueden permitir la entrada de aire caliente, el frío escapa por donde no debe y se mete aire caliente para ocupar su lugar.
  4. Compresor con problemas: Si el compresor no funciona correctamente, el sistema no podrá extraer suficiente calor del aire, y se nota porque no para de funcionar. Al ser el corazón del sistema tiene que ir un técnico a revisarlo.
  5. Falta de mantenimiento: Sin tener un fallo en concreto, un sistema de aerotermia que no recibe mantenimiento regular puede tener problemas de rendimiento a medio plazo.
  6. Aislamiento deficiente: Si la vivienda no está bien aislada, el sistema tendrá que trabajar más para enfriar. Recordamos que la aerotermia funciona a pérdidas, compensando el calor que se pierde al exterior. Aumentar el aislamiento antes incluso que la propia instalación de la aerotermia es muy recomendable.
  7. Dimensionamiento incorrecto: Si el sistema no está dimensionado adecuadamente para el espacio que debe climatizar, no funcionará de manera óptima, o no ser suficiente para frío pero si en modo calefacción.

La aerotermia no calienta agua, ¿qué puede ser?

Si nuestro sistema de aerotermia ACS no calienta agua puede ser indicativo de unos de los siguientes problemas.

  1. Problemas con el termostato: Un termostato mal configurado o averiado puede impedir que el sistema alcance la temperatura de consigna deseada. Revisar el sistema interno de gestión puede resolverlo en un momento.
  2. Bajo nivel de refrigerante: Si hay una fuga de refrigerante o su nivel es bajo, el sistema no podrá transferir suficiente calor. Pueden aparecer congelaciones puntuales en sus circuitos que indiquen esto.
  3. Filtros de aire sucios: Los filtros obstruidos reducen el flujo de aire, lo que afecta el rendimiento del sistema, y la aerotermia se basa en tener un buen flujo de aire, tanto dentro de la vivienda como en la unidad exterior.
  4. Bobinas del evaporador sucias: Si las bobinas del evaporador están sucias, el intercambio de calor se verá comprometido, y es bastante común que de un color azulado por su tratamiento de exteriores, se pase a un gris o arenoso debido a la suciedad.
  5. Problemas con el compresor: Un compresor defectuoso puede impedir que el sistema funcione correctamente. De lo más grave que puede suceder, tiene que asistir un técnico competente lo antes posible.
  6. Válvulas de expansión defectuosas: Si las válvulas de expansión están averiadas, el flujo de refrigerante no será adecuado. Igual que con el fallo anterior, tiene que verlo un técnico.
  7. Sistema de control averiado: Los problemas en el sistema de control pueden evitar que la aerotermia funcione correctamente. Muy importante revisar su sistema inteligente por si arroja un fallo que nos ayude a reconocer el fallo que tenemos.
  8. Falta de mantenimiento: Un mantenimiento deficiente puede llevar a una acumulación de problemas que afecten el rendimiento a medio plazo. Si nuestro coche tiene que pasar su ITV algo parecido pasa con la aerotermia, su base científica es simple, pero llevarla a la realidad no tanto.

¿El mantenimiento previene los fallos de la aerotermia?

Sí, el mantenimiento regular puede prevenir fallos en un sistema de aerotermia. La detección temprana de errores, antes de que se conviertan en un problema es básico, incluso antes de que el propio sistema con sus avisos nos pongan en guardia. El mismo usuario debería ser capaz de lidiar con este tipo de incidentes antes de que vayan a más, con la ayuda, de ser necesario del equipo de postventa de la marca, por lo que optar de una marca fiable que cuente con este servicio gratuito es básico.

Algo tan nimio como tener los filtros en mal estado puede disminuir notablemente el rendimiento, y eso es dinero, o suponer un sobreesfuerzo para el equipo de bombeo, que si se avería, también es dinero. Si hay piezas que requieran un cambio después de miles de horas de trabajo se debe hacer antes de que haya un fallo catastrófico, como el caso de un depósito de agua, que tiene un ánodo de sacrificio, que si no se cambia puede dañar el metal del acumulador, haciéndolo chatarra.

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