¿Cuánto duran las baterías para placas solares?

Vida útil de las baterías solares: ¿Cuánto tiempo duran las baterías?

La vida útil de las baterías solares es diferente según su tecnología: las de litio (LFP/NMC) duran entre 10 y 20 años, mientras que las de plomo (AGM, Gel, estacionarias) duran entre 3 y 15 años.

Hay 3 tipos de vida útil de baterías solares que conviene tener en cuenta.

  • Vida calendárica: envejecimiento por el paso del tiempo, aunque casi no ciclen. Está muy ligada a temperatura y estado de carga medio.
  • Vida por ciclos: envejecimiento por uso. Se expresa como X ciclos a Y% DoD, y cambia muchísimo si el DoD cambia.
  • Vida económica: el momento en que, aunque la batería siga funcionando, ya no es rentable o ya no cumple el servicio (autonomía nocturna, potencia pico, etc.). A veces llega antes que el fin técnico.

En general, la longevidad de las baterías depende de factores como la profundidad de descarga, la temperatura de trabajo, los ciclos de carga y el mantenimiento. Las baterías de litio se han convertido en el estándar actual por su mayor durabilidad, eficiencia y tolerancia al uso diario. Para maximizar la vida útil es fundamental un dimensionamiento correcto, condiciones ambientales controladas y un mantenimiento preventivo que evite situaciones de degradación acelerada.

¿Cuánto duran las baterías de las placas solares según su tecnología?

La duración de las baterías para placas solares según su tecnología está explicada en la siguiente tabla.

Tecnología Vida útil Mantenimiento necesario
Litio (LFP / NMC) 10-20 años Bajo: revisión eléctrica, firmware/BMS, ventilación y control térmico
AGM (plomo VRLA) 3-7 años Bajo-medio: control de tensiones, evitar descargas profundas, temperatura
Gel (plomo VRLA) 4-10 años Bajo-medio: muy sensible a sobrecarga; exige buen regulador/inversor
Plomo estacionaria (OPzS / OPzV, etc.) 8-15+ años Medio-alto: ecualizaciones y revisiones periódicas

Estas cifras deben entenderse como rangos habituales en condiciones de uso razonables y buen diseño del sistema, no como valores garantizados ni fechas de caducidad fijas.

¿Qué factores afecta a la duración de las baterías para placas solares?

Los factores que afectan a la duración de las baterías para placas solares son diferentes según el tipo de batería, porqué cada uno envejece por mecanismos físicos y químicos distintos.

Baterías de Plomo

En las baterías de plomo (plomo ácido, AGM, Gel y estacionarias), los principales enemigos son procesos químicos y mecánicos que afectan a las placas del interior de la batería, destacando los tres siguientes.

  1. Sulfatación: aparece cuando el sulfato de plomo (PbSO4) se forma y, si la batería pasa tiempo descargada o mal cargada, esos cristales de sulfato de plomo se vuelven difíciles de deshacer electroquímicamente, es decir, difíciles de transformar de nuevo en material activo durante la carga.
  2. Estratificación: sucede especialmente en baterías de plomo con electrolito líquido. En este caso, el electrolito se estratifica por densidad, es decir, el ácido más concentrado se acumula en la parte inferior y el más diluido queda en la superior. Así que distintas zonas de la placa trabajan con entornos electroquímicos muy diferentes, lo que acelera el envejecimiento incluso sin necesidad de que haya descargas profundas.
  3. Desprendimiento de materia activa (shedding): es un proceso de fatiga mecánica de las placas que se intensifica con ciclos profundos, variaciones térmicas y corrientes elevadas. Con el tiempo, parte del material activo deja de formar parte en la reacción electroquímica, provocando una pérdida irreversible de almacenamiento.

Baterías de ion-litio

En cambio, en las baterías de ion-litio, los mecanismos de degradación que afectan a la duración son muy distintos. El deterioro se produce por procesos electroquímicos internos que suceden lentamente con el uso y con el tiempo. El resultado de estos procesos de degradación dan resultado una combinación de pérdida de potencia (más caída de tensión cuando se demanda corriente) y pérdida de capacidad (menos kWh útiles disponibles).

Los procesos de degradación más importantes son los siguientes.

  1. SEI
  2. Pérdida de litio activo
  3. Deposición de litio metálico
SEI

La SEI (Interfase sólida del electrolito, Solid Electrolyte Interphase) es una capa que puede entenderse como una "película" que se forma principalmente sobre el electrodo negativo de grafito de la batería. La SEI es necesaria, porque actúa como una capa pasivante que estabiliza la interfaz entre electrodo y electrolito.

El problema aparece porque la SEI no es completamente estable. Con el tiempo, con la temperatura y con el ciclado, esta capa sigue creciendo y se va dañando. Cada vez que esto ocurre, se consumen iones de litio que ya no vuelven a participar en el almacenamiento de energía.

Evolucion del SEI con el paso del tiempo

Con el tiempo el crecimiento del SEI incrementa la impedancia interna de la batería. Al aumentar esta impedancia, la caída de tensión bajo carga (IR drop) es mayor (Vterminal = Voc - I * Rinterna), lo que limita la potencia entregable (P = I * Vterminal) que puede entregarse antes de alcanzar los umbrales de voltaje, incluso cuando el estado de carga aparente sigue siendo elevado.

La SEI no sólo crece cuando la batería se carga y descarga, también crece simplemente con el paso del tiempo, aunque la batería apenas se use. Esto ocurre porque, incluso cuando está en reposo, siguen produciéndose pequeñas reacciones químicas en la superficie del electrodo que consumen litio activo y hacen que la capa SEI se vaya engrosando poco a poco.

Este envejecimiento en reposo se acelera sobre todo por dos cosas muy habituales: trabajar a temperaturas altas y mantener la batería muchas horas con el estado de carga muy alto, por ejemplo cerca del 100 %. Cuanto mayor es la temperatura y cuanto más alto es el estado de carga, más rápidas son esas reacciones internas que van deteriorando la batería.

Pérdida de litio activo (LLI Loss of lithium inventory)

La pérdida de litio activo, o pérdida de inventario de litio (LLI, Loss of Lithium Inventory), supone que una parte del litio queda "atrapada" en productos de reacción estables dentro de la SEI o en formas químicas que ya no pueden participar en el ciclo normal de carga y descarga. Ese litio ya no puede hacer el "viaje" entre ánodo y cátodo.

El resultado es sencillo de entender, hay menos litio disponible para almacenar energía. Y si hay menos litio ciclable, la capacidad real de la batería disminuye progresivamente, aunque externamente todo parezca funcionar.

La combinación de la SEI y el LLI provoca los siguientes mecanismos.

  • Al engrosarse, la SEI aumenta la resistencia interna. Esto limita la potencia que puede entregar la batería. A esto se le llama power fade.
  • Al consumir litio activo, se reduce la cantidad total de energía que la batería puede almacenar. A esto se le llama capacity fade.

Ambas degradaciones están relacionadas, pero no son lo mismo.

Deposición de litio metálico (lithium plating)

Existe otro fenómeno que puede robar litio utilizable: el llamado lithium plating o deposición de litio metálico.

Este fenómeno consiste en que durante la carga, el litio debería entrar de forma ordenada dentro de la estructura del grafito del ánodo. Pero si las condiciones no son favorables, ese litio no consigue intercalarse correctamente y en lugar de eso se deposita en forma de litio metálico sobre la superficie.

El lithium plating se produce sobre todo por dos situaciones muy concretas.

  • Cargar demasiado rápido (demasiado alto C-rate).
  • Cargar a baja temperatura.

En ambos casos el litio no se intercala donde debe y termina depositándose como metal. Parte de ese litio puede quedar aislado y convertirse en litio muerto, lo que provoca pérdida de almacenamiento.

Además, el plating incrementa el riesgo de formación de dendritas (estructuras metálicas en forma de agujas que cuando crecen pueden provocar un cortocircuito interno), lo que añade un componente de riesgo de seguridad.

Otros factores de degradación

Además, hay otros aspectos que pueden provocar degradación acelerada como son los siguientes.

  • Descomposición del electrolito, que se acelera con la temperatura alta y el voltaje elevado.
  • Cambios estructurales del material activo, debidos a la expansión y contracción repetida durante los ciclos.

Entonces, dos baterías que han hecho los mismos ciclos pueden envejecer de forma muy distinta, porque no importa únicamente el número de ciclos sino también los siguientes aspectos.

  • El perfil térmico al que han estado expuestas.
  • El estado de carga medio al que han permanecido.
  • El régimen de potencia al que han trabajado.

En otras palabras, no envejece igual una batería que carga suavemente a 25 ºC que otra que trabaja caliente, a alta potencia y muchas horas al 100 % de carga (SoC alto).

En una instalación fotovoltaica esto se entiende muy bien con un ejemplo común. Imagina una instalación en verano, con la batería muchas horas al 100 % de estado de carga dentro de un cuarto que alcanza temperaturas elevadas (más de 35ºC). Aunque la batería apenas esté entregando energía, ese entorno con temperatura y SoC altos es precisamente el que acelera la degradación de calendario. Las reacciones internas no se detienen porque la batería esté en reposo, simplemente ocurren más rápido cuando las condiciones son desfavorables.

Si además, a primera hora de la mañana, cuando la batería todavía está fría, el sistema programa una carga fuerte para aprovechar el sol de la mañana, se añade otro problema: aumenta el riesgo de lithium plating. En frío, el litio tiene más dificultad para intercalarse correctamente en el grafito, y si además la corriente es elevada, parte puede depositarse en forma metálica. No es algo que ocurra siempre, pero el riesgo aumenta en esas condiciones.

Aquí entra en juego el BMS (Battery Management System). El BMS vigila constantemente la tensión de cada celda, la corriente y la temperatura, y actúa cuando se acercan a zonas peligrosas. Esto significa que la batería nunca trabaja realmente entre 0 % y 100 % absolutos, sino dentro de una ventana de profundidad de descarga (DoD) controlada por el BMS. Esto implica que se pierde una pequeña fracción de capacidad nominal pero se gana mucha vida útil, estabilidad y seguridad.

Si aterrizamos todo esto con la comparación entre químicas, se entiende por qué LiFePO4 (LFP) se ha consolidado en el mercado de almacenamiento mundial. La LFP tiene una mayor estabilidad térmica y estructural, y es más tolerante en condiciones que no son ideales. Eso no significa que no envejezca, por qué efectivamente la SEI sigue creciendo y la pérdida de litio activo (LLI) sigue existiendo, pero el margen de funcionamiento es mayor y el comportamiento es más predecible en instalaciones residenciales.

¿Por qué las baterías de litio son el estándar de durabilidad actual?

Las baterías de litio son el estándar de durabilidad actual porque, a igualdad de energía útil diaria, el litio (LiFePO4) soporta más ciclos con menos degradación y con mayor eficiencia que las tecnologías tradicionales de plomo. Además, tolera mucho mejor el uso parcial, es decir, trabajar habitualmente en un rango de 50-80 % de DoD, algo muy típico en autoconsumo solar.

En las baterías de plomo, las descargas profundas frecuentes provocan sulfatación y daños estructurales que con el tiempo son difíciles de revertir. En cambio en la LFP, el proceso de degradación es distinto. No hay sulfatos, y la estructura del material activo es más estable frente a ciclos repetidos. Esto no significa que envejece de forma más controlada, segura y predecible.

Las baterías LFP trabajan con diferentes tensiones y estados de carga sin entrar fácilmente en zonas de riesgo térmico. Por eso no es extraño hablar de 10 a 20 años o más de duración en sistemas de litio bien gestionados, porque su degradación por ciclo y por temperatura es más lenta dentro del rango típico de uso residencial

Así, lo importante es el precio de compra y el coste por ciclo o, dicho de otra forma, el coste por kWh realmente entregado a lo largo de la vida útil. Aunque el coste inicial de una batería de litio sea mayor, si puede entregar el doble o el triple de ciclos útiles que una batería de plomo, el coste real por energía almacenada termina siendo bastante inferior y mucho más rentable.

¿Cómo interpretar los ciclos de vida en la ficha técnica?

Para interpretar los ciclos de vida en la ficha técnica hay que entender que los ciclos que aparecen en la ficha técnica son condicionales.

Es decir, no significa lo mismo decir 6.000 ciclos a 80 % de DoD que 6.000 ciclos a 100 % de DoD. Tampoco es lo mismo si el ensayo se ha hecho a 25 ºC que a 35 ºC. Esa cifra sólo tiene sentido si se lee junto con las condiciones de ensayo.

Un ciclo se define como una carga y descarga completa equivalente. Pero en una vivienda real casi nadie hace ciclos perfectos del 0 al 100 %. Lo habitual son descargas parciales.

Para eso se utiliza el concepto de ciclo equivalente completo (FEC, Full Equivalent Cycle). Es muy sencillo, si hoy descargas un 30 % y mañana un 70 %, en conjunto has hecho 1 FEC. No importa que no haya sido continuo, lo que cuenta es la energía total movida.

Para estimar cuántos años puede durar una batería según los ciclos garantizados, necesitamos saber cuántos FEC diarios realiza.

La fórmula aproximada es:

Años = Ciclos garantizados FEC diarios × 365

Y para estimar los FEC diarios:

FEC diarios = E descargada diaria C nominal × DoD utilizable

Siendo

  • Edescargada diaria: es la energía que realmente saca la vivienda cada día.
  • Nominal: capacidad nominal de la batería.
  • DoDutilizable: la fracción realmente permitida por el BMS.

Por ejemplo, imaginemos una batería de 10 kWh, configurada para usar un 80 % de DoD definido de fábrica por el BMS. Eso significa que tienes 8 kWh realmente útiles.

Si la vivienda descarga 4 kWh al día, entonces:

FEC diarios = 48 =0,5

Es decir, medio ciclo equivalente al día.

Si la batería está garantizada para 6.000 ciclos, entonces:

Años = 60000,5 x 365 = 32,87 años aprox

En condiciones reales de uso no llegará a 32 años, porque a esto hay que restarle el envejecimiento / degradación por vida calendárica, la temperatura, y otros factores.

¿Cómo afecta la profundidad de descarga (DoD) a la longevidad?

La profundidad de descarga (DoD) afecta inequívocamente a la vida útil de cualquier batería. Cuanto más profundamente se descarga en cada ciclo, más rápido se degrada.

Si todos los días utilizas el 100 % de la energía útil de la batería, estás forzándola a recorrer toda su capacidad operativa en cada ciclo. Eso implica más estrés electroquímico, más expansión y contracción de los materiales internos y, generalmente, más generación de calor. En cambio, si trabajas en un rango más moderado, por ejemplo entre el 50 % y el 80 % de DoD, el desgaste por ciclo es menor.

En las baterías de plomo (AGM o Gel) el efecto nocivo del DoD es muy acusado. Su química es muy sensible a las descargas profundas repetidas, sobre todo si la recarga posterior no es perfecta. Como regla orientativa, una batería de plomo que trabaja al 50 % de DoD puede alcanzar del orden de 1.500 ciclos, mientras que si se utiliza habitualmente al 80 % de DoD puede quedarse en torno a 600 ciclos. No es una diferencia pequeña precisamente.

En las baterías de litio (sobre todo las LFP) el DoD también las afecta, pero menos que en las de plomo. El litio soporta mejor el uso diario profundo que el plomo, siempre y cuando opere en ventanas no extremas (por ejemplo entre 20 % y 90 % de SoC). De hecho, algunos estudios han observado que, tras operar en rangos de DoD más moderados, puede aparecer una ligera recuperación aparente de capacidad, debida a la relajación electroquímica y a la reducción de polarización interna. No se trata de un rejuvenecimiento real, sino de una mejora funcional parcial bajo condiciones menos exigentes.

Degradacion en funcion del DoD

Hay que tener en cuenta que el daño del DoD se amplifica si se combina con temperatura elevada. Un DoD alto en condiciones térmicas exigentes es mucho más dañino que el mismo DoD en un entorno controlado con temperaturas suaves.

Lo que debes saber es que aunque el litio sea más tolerante que el plomo, diseñar el sistema para que no sucedan extremos frecuentes aumenta la longevidad real. No se trata de no usar la batería, sino de usarla con criterio dentro de una ventana que equilibre almacenamiento útil y vida útil.

A continuación tienes dos gráficas logarítmicas de ejemplo (no sustituyen la ficha técnica del fabricante pero sirven para visualizar la diferencia de pendiente entre tecnologías):

Grafica Dod ciclos bateria litio LFP_NMC

Grafica Dod ciclos bateria plomo AGM_Gel_Estacionaria

¿Por qué la eficiencia de ida y vuelta afecta el desgaste químico?

La eficiencia de ida y vuelta (o round-trip efficiency) es el porcentaje de energía que entra en la batería durante la carga y que luego se recupera en la descarga. Si cargas 10 kWh y sólo puedes sacar 9 kWh, la eficiencia es del 90 %. Ese 10 % que no vuelve no desaparece sino que se transforma principalmente en calor (además de pequeñas pérdidas electrónicas y consumos auxiliares).

Y ese calor es una forma directa de estrés térmico.

Cuando una batería trabaja con pérdidas elevadas, su temperatura interna aumenta más en cada ciclo de carga y descarga. Ese aumento térmico acelera las reacciones parasitarias, favorece el crecimiento de la SEI, incrementa la resistencia interna y puede empeorar el desbalance entre celdas en baterías modulares. Y aquí aparece un efecto en cadena que consiste en que a mayor resistencia, mayor generación de calor para la misma potencia. Es un círculo que se retroalimenta.

¿Qué factores ambientales degradan prematuramente una batería?

Las baterías para autoconsumo solar están optimizadas para trabajar entre 20 y 25 ºC. Ese es su territorio cómodo de trabajo. Fuera de ese rango, el envejecimiento se acelera.

Aquí entra una idea muy importante y muy a tener en cuenta que es la llamada relación de Arrhenius. Dicho de forma sencilla, es cuando muchas reacciones químicas se aceleran exponencialmente con la temperatura. Esto es algo que un buen instalador debe tener en cuenta, pues un aumento de temperatura sostenido de 10 ºC puede acelerar mucho la degradación, en algunos casos llegando a reducir la vida útil en torno a un 50 %, según la química y del punto de partida.

No es una cifra universal exacta, pero el orden de magnitud es real y no es un hecho menor.

Pero la temperatura no es el único factor. También importa la tasa de carga y descarga, lo que llamamos C-rate. Cuando pedimos mucha potencia a una batería diseñada para entrega más progresiva, estamos obligando a cada celda a trabajar con más corriente. Y más corriente implica más pérdidas por efecto Joule, es decir, más I²xR, más calor y mayores gradientes internos de concentración.

No es lo mismo una batería de 5 kWh entregando 5 kW (C-rate de 1C) que una de 15 kWh entregando 5 kW (C-rate de 0,33C). En el primer caso, el estrés interno es mucho mayor. Y ese estrés, repetido día tras día, degrada antes los electrodos y el electrolito.

Por eso el dimensionamiento correcto es una cuestión de autonomía y de longevidad. Si el objetivo es que la batería dure muchos años, hay que diseñar para que el uso diario de la batería esté dentro de estos rangos.

  • DoD moderado (en el entorno del 50-80 % de descarga diaria, evitando extremos frecuentes del 0-100 %).
  • C-rate moderado (idealmente por debajo de 0,5C en uso habitual, es decir, que la potencia nominal sea, como máximo, la mitad de la capacidad en kWh).
  • y en un entorno térmico controlado (preferiblemente entre 20-25 ºC, evitando periodos prolongados por encima de 30-35 ºC).

Esto se traduce en una serie de buenas prácticas como una sombra sufienciente, buena ventilación, no utilizar armarios cerrados que se conviertan en "hornos" en verano, y separar la batería de fuentes de calor.

¿Cómo saber si la vida útil de mi batería solar ha llegado a su fin?

Una batería no muere de golpe, se considera que ha llegado al final de su vida útil cuando, aún funcionando, ya no entrega la energía o la potencia necesarias con estabilidad y seguridad, o cuando aparecen signos físicos que hacen inviable seguir utilizándola.

En instalaciones domésticas, el primer síntoma suele ser la expresión del propietario de que la batería "ya no llega a la mañana", aunque los hábitos de consumo sean los mismos. Es decir, la autonomía nocturna disminuye de forma evidente.

Un indicador muy típico es la caída repentina de voltaje al anochecer. La batería muestra un SoC aparentemente razonable, pero en cuanto se le pide potencia, el voltaje cae bruscamente y el inversor desconecta por umbral mínimo. Esto indica aumento de resistencia interna y/o pérdida de capacidad real.

Otro síntoma frecuente es que la batería se carga demasiado rápido. Esto, que a priori puede parecer positivo, en realidad indica lo contrario. Si la batería alcanza el 100 % de SoC en menos tiempo que antes, significa que está almacenando menos energía real.

En el caso de las baterías de litio es importante prestar atención a los eventos del BMS. Las limitaciones frecuentes por temperatura, avisos de desbalance frecuente, o recortes de potencia sin causa externa clara son señales que aparecen muchas veces antes de que el usuario note la pérdida de autonomía. Son variables que se deben tener en cuenta en un buen mantenimiento preventivo.

Si aparecen daños físicos, la prioridad es la seguridad. Hinchazón del módulo, olores inusuales, decoloraciones por calor, corrosión severa en bornes o calentamientos anómalos obligan a la desconexión segura, uso de EPI, ventilación suficiente y gestión de la retirada por canal autorizado. Aquí se debe actuar y retirar la batería afectada sin pensarlo.

¿Qué se hace con las baterías al final de su vida útil?

Al final de la vida útil de una batería podemos hacer dos cosas: reutilización y reciclaje.

La reutilización tiene sentido cuando la batería ya no sirve para un sistema de autoconsumo exigente, pero sí para servicios más suaves como cargas pequeñas, o sistemas con baja potencia. Eso sí, siempre tras una evaluación de capacidad, seguridad y resistencia y con BMS.

El reciclaje busca recuperar materiales y reducir riesgo ambiental. En las baterías de plomo, las cadenas de reciclaje son my eficaces y recuperan plomo y componentes del electrolito. En el caso de baterías de litio, el reciclaje está creciendo por el valor que tienen los materiales como litio, níquel, cobalto (según sea la química), además de cobre y aluminio de colectores.

¿Qué mantenimiento garantiza que la batería alcance su máximo potencial?

El mantenimiento que más alarga la vida útil es el que evita que se puedan repetir condiciones de daño para la batería. Por eso conviene distinguir entre mantenimiento preventivo y correctivo.

El mantenimiento preventivo consiste en revisar bornes y reapretarlos con el par correcto, comprobar cableado y protecciones, verificar ventilación y revisar los parámetros del inversor o cargador. En baterías de litio es muy importante revisar el firmware, consultar logs y comprobar si el BMS está limitando por temperatura o desbalanceo.

El mantenimiento correctivo es más habitual en baterías de plomo abierto o estacionarias. Consiste en ecualizaciones, corrección de desbalances y control de niveles o densidad en modelos accesibles. En AGM o Gel, forzar sobrecargas o ecualizaciones es contraproducente, aquí el ajuste del cargador y la detección de strings débiles es lo más sensato.

¿Cómo se relaciona la vida útil con la garantía de las baterías?

Las garantías mezclan varios límites porque la degradación tiene varias maneras de contabilizarse. Por eso son habituales cláusulas como: "Lo que ocurra primero: 10 años o 6.000 ciclos o 20 MWh de energía total extraida o (throughput)"

Esto significa que puedes perder la cobertura de la garantía por uso intensivo aunque no hayan pasado los 10 años.

Para saber qué límite se alcanzará antes, hay que calcular el throughput anual, es decir, la energía total descargada al año. Un modo de hacer una estimación sería aplicando la siguiente fórmula:

Eanual = C nominal × DoD utilizable × FECdiarios × 365

Por ejemplo, una batería de 10 kWh, con 80 % de DoD utilizable (8 kWh útiles) y 1 FEC diario, entregará aproximadamente:

Eanual = 10 kWh x 0,8 x 1 x 365 = 2920 kWh = 2920 kWh/año = 2,92 MWh/año

Si la garantía limita a un throughput de 20 MWh, ese límite se alcanzará en:

20/2,92 = 6,85 años

Es decir, la garantía daría cobertura hasta ese momento, no hasta los 10 años. Por tanto, una batería, según los hábitos de consumo y operación, puede agotar el límite de MWh antes de cumplir los años de garantía.

Aquí aparece el concepto de LCOS (Coste Nivelado del Almacenamiento). El coste real no es cuánto cuesta la batería, sino cuánto cuesta cada kWh que realmente entrega durante su vida.

Una forma sencilla de estimarlo (no es un cálculo exacto) es:

LCOS = Coste total instalado Energía total entregada en vida

Y la energía total entregada en vida se puede estimar como:

Evida = C nominal × DoD utilizable × FECtotales × η ida y vuelta

Siendo:

  • Cnominal (capacidad nominal de la batería)
  • DoDutilizable (ventana gestionada por el BMS)
  • FEC totales (ciclos equivalentes completos acumulados hasta fin de vida)
  • η ida y vuelta (eficiencia carga descarga, 0,90-0,92 en LFP siendo conservadores, 0,75-0,8 en plomo)

Si una batería está garantizada a 6.000 ciclos al 80 % DoD eso significa que puede entregar aproximadamente 6.000 FEC antes de llegar al fin de vida especificado. Aunque en la realidad haga de media 0,6 FEC/día, 1,2 FEC/día o ciclos parciales variables Lo que importa es el total acumulado equivalente.

Esto obliga a comparar baterías de forma justa. Una batería más cara puede tener un LCOS menor si entrega más ciclos útiles y tiene mayor eficiencia.

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